Una tesis doctoral es un largo proceso que cambia la vida de muchas personas. Puede parecer una afirmación ampulosa pero no es incierta.

Divorcios he conocido ligados a la excesiva (pero necesaria) implicación que va asociada a hacer una buena investigación.

Investigar es estudiar en profundidad algo.

Además hacer la tesis doctoral es querer pertenecer a un club. Y aquí tienes algunas de las reglas de ese club. Si tras leer las normas, sigues pensando que quieres pertencer al club, quizá esto te ayude.

El método de Investigación

Lo que distingue a una tesis (sea científica o ingenieril) de cualquier otro tipo de trabajo es qeu tiene que hacer un aporte original al acervo cientifico o técnico. Y ese aporte tiene que ser escrito de un determinado modo muy particular. Pero lo escrito es sólo la última fase del trabajo realizado.

Hay muchos y buenos manuales sobre el uso de herramientas de investigación. Pero, si estás en la fase de pensar en hacer una tesis doctoral, lo mejor es que primero te leas 10-20 papers. Así sabrás a qué me refiero con el tema del método.

Preguntas de Investigación

En general una tesis responde preguntas de investigación que deben ser formuladas con antelación.

Si la tesis es “ingenieril” generalmente la pregunta es ¿existe algún modo mejor de hacer …? y la respuesta (que debiera ser positiva) incluye, además, el citado modo.

Cada una de las preguntas es ampliable y muchas de ellas, dejan un montón de preguntas por responder una vez respondida la pregunta original. La redacción de la tesis es la respuesta a esas preguntas.

El trabajo de responder las preguntas es un trabajo muy duro y dada la naturaleza del conocimiento puede ser infinito, pues cada pregunta conduce a una nueva pregunta. Es es el motivo por el cual es bueno tener una referencia externa que es el director.

El director

En el sistema actual (y en el pasado) el director se juega más que el doctorando en la defensa de una tesis. Una tesis mala no será achacable a un mal alumno sino a un mal director. Una tesis mala suele derivar en una persona que abandona la carrera universitaria, y el que queda es el director. Al que todos recordarán por aquella tesis.

Por eso el director no tiene interés en que se defienda una tesis.

El director no es la persona que debe hacer las preguntas de investigación, su función tendría que ser detener el torrente de preguntas, que necesariamente surgen, proponiendo modos de dejarlas apartadas (pero enunciadas y argumentado el porqué se deja apartado).

En definitiva la responsabilidad de tirar del carro nunca caerá en el director sino en el doctorando. Siendo la función del director frenar y cambiar el rumbo. No animar a acabar.

Los evaluadores externos

La figura del evaluador externo que evalua la tesis por escrito con su firma antes de que la tesis sea presentada es una figura nueva dentro de la universidad.

Tres evaluadores elegidos de entre 6 con suficiente curriculum se leen la tesis y han de rellenar un extenso informe sobre la misma. Informe que posteriormente se lee una comisión en la universidad.

Hace años este filtro no existía, el director invitaba a sus amigos a la tesis y no había más compromiso que el que se producía oralmente.

Los miembros del tribunal leían la tesis casi con la cara del doctorando enfrente. Así que podían ponerle ojos y nariz al autor del “producto”. Ahora reciben un libro desde la universidad con dos nombres en la tapa. Uno que conocen y otro que no. Y evidentemente asociarán el nombre que conocen con la calidad de lo escrito.

Pero además han de emitir el informe por escrito.

Actualmente puede ocurrir que un revisor le parezca todo bien y los otros dos opinen de modo contrario. Y eso queda reflejado por escrito. Y en la universidad (como en el mundo exterior pero más) el prestigio es lo único que tenemos (dado que no cobramos mucho). Así que el evaluador tiene que hacer su trabajo.

Los evaluadores externos miran la tesis con dos prejuicios insalvables: según el respeto que les merece el director y según su propio conocimiento. Una tesis que no esté cerrada conduce a un informe extenso donde el evaluador externo dice que las preguntas que faltan por responder son las que a él le gustaría. Es evidente que esa es una situación altamente indeseable puesto que obligaría a aprender nuevas técnicas y tener que hacer una tesis diferente.

Es por ello, casi más que por respeto al sistema, que la tesis debe llegar acabada al revisor externo.

Los artículos científicos y la tesis

Como he comentado en las condiciones actuales de la universidad española dirigir una tesis es más un problema que una actividad. En nuestra universidad por dirigir una tesis te rebajan tu carga lectiva 30 horas el primer año tras la lectura. Y ya está. Como comprenderás nadie en su sano juicio debiera dirigir tesis si fuera por lo que le pagan.

El único motivo profesional (personales aparte) por el que alguien se mete en el “berenjenal” que supone dirigir una tesis es porque espera obtener un rédito que sólo puede ser obtenido al publicarse artículos en revistas de investigación (no en congresos sino en revistas)

La necesidad de que haya artículos radica no tanto en una necesidad curricular del director (que también) sino en la necesidad de hacer valorar nuestro trabajo por alguien ajeno a nosotros. Y que además quede reconocido que nosotros hemos hecho este trabajo.

Dichos artículos debieran estar acabados antes de la presentación de la tesis, puesto que nos permitirán comprobar (y sobre todo demostrar) que todo está atado y bien atado.